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Sandra Spies

Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH

“Los cambios de clima, las sequías, y los cambios de las temperaturas afectan mucho a la sostenibilidad del café.”

¿Cómo piensa que el proyecto NAMA Café ha ayudado a los Beneficios y productores participantes hasta ahora?
Hemos tenido una dinámica interesante en el 2016 y 2017 con los Beneficios. Creo que para muchos de ellos el levantamiento de inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero ha sido una tarea interesante, aunque a veces complicada. Pero sí creo que ha ayudado mucho crear orden internamente y realmente a visualizar los recursos que están usando los Beneficios en sus procesos. Ha ayudado a hacer transparente lo que está pasando a nivel de Beneficio. Y a través de la capacitación y el intercambio con otros siento que sí ha ayudado mucho a ver cómo los demás lo están haciendo y aprender mutualmente.

Con algunos Beneficios se ha trabajado en la parte de capacidades de venta, las cuales un grupo de Beneficios todavía más pequeño pudo practicar y aplicar en un viaje que hicimos. Y muchos de los Beneficios han vendido sus cafés gracias al apoyo del proyecto y gracias al muy buen café que se está procesando.

En el 2017 trabajamos fuertemente la parte de los productores. Esto ha sido una tarea interesante también porque a través de los talleres de capacitación se han introducido los conceptos de Buenas Prácticas Agrícolas (BPAs) con nuevos instrumentos de capacitación, como el aprendizaje activo parcialmente, y con un fuerte involucramiento de los actores del sector. Esta forma de trabajar de la mano ha permitido una nueva manera de abarcar ciertos temas – talvez un poco distinto a como se ha trabajado hasta ahora. Se han introducido nuevas BPAs, o sea nuevos temas, entre ellos el tema de cambio climático. Hemos intentado abrir un poco la visión y darles información a los productores sobre el cambio climático y lo que significa para ellos. Esto por un lado para cómo enfrentarse al cambio climático, pero también para que entiendan cómo ellos son un generador de emisiones de gases de efecto invernadero. El objetivo es explicarles qué tiene que ver todo eso con ellos.

Según su opinión – ¿cuáles son las principales acciones de mitigación que está haciendo el sector actualmente?
Se ven iniciativas en el tema de broza y creo que también en el tema de energía, de modernización de infraestructura, de cableado, de energía son temas que ya se están trabajando. Para conocer más sobre el uso o el aprovechamiento de lo capacitado a nivel de finca pensamos empezar a trabajar en un app en el 2018, eso nos va a dar más información y más transparencia en qué tanto realmente se está aplicando lo que han aprendido.

¿Cómo apoya su institución la ejecución de la NAMA Café?
Mi institución es la GIZ, la Agencia de Cooperación Internacional. Nuestra razón de ser es llevar a cabo entre las instituciones contrapartes y nosotros el Proyecto de Apoyo a la NAMA Café. Esta es nuestra función en mover adelante la NAMA Café.

Como productos importantes siento que hemos fortalecido mucho el trabajo de comunicación con acciones muy concretas, hay más personas que conocen del café ahora que han recibido material de información y difusión. Esto se llevó a cabo entre otros en los talleres, pero también en eventos como la Feria del Ambiente del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) en junio 2017 y la Expo Feria Alemana en agosto 2017. Y la página web www.namacafe.org se lanzó en el 2017.

Se ha brindado acompañamiento para definir una estrategia de Café Bajo En Emisiones para definir el marco de la NAMA Café de Costa Rica como un documento o concepto de referencia. Se ha trabajado fuertemente con productores: más de 3000 productores han participado en talleres de capacitación en el 2017.

Se ha dado seguimiento a la colaboración con los Beneficios. La feria internacional de café Sintercafé ha sido un evento muy importante para nosotros para dar a conocer el trabajo de la NAMA Café y de todas las instituciones que la apoyan. También fue importante la gira a Alemania.

Recientemente se celebró la inauguración del nuevo edificio del Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE) y casi todos los actores mencionaron de alguna u otra manera la NAMA Café – o sea sí ha aterrizado el tema en la sociedad costarricense. Talvez no es tan claro qué es una NAMA, pero sí se sabe que hay una iniciativa entre cambio climático y café.

Algo que logramos también en el 2017 es que hubo filas largas de personas en la Conferencia de las Partes (COP) en noviembre 2017 en Bonn, Alemania, donde se prepararon más de 150 kg de café NAMA y así internacionalmente se dio a conocer este producto bajo en emisiones producido en Costa Rica.

¿Cómo piensa su institución apoyar a la NAMA Café en el futuro?
Vamos a continuar de trabajar por casi dos años. Fuertemente trabajaremos el tema de la línea de crédito que se acaba de formalizar con la firma del convenio entre el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y la GIZ.

Algo que poco a poco se está desarrollando ahora son alianzas con empresas privadas. Se ha generado mucho interés la NAMA Café y hay actores que se nos acercan para aprender de estos procesos. También se ha hablado de una cooperación triangular que todavía es un poco temprano, pero el objetivo es que Costa Rica comparta sus experiencias y primeros pasos con la región. Esto podría ser por ejemplo a través del Programa Cooperativo Regional para el Desarrollo Tecnológico y la Modernización de la Caficultura de Centroamérica, República Dominicana y Jamaica (PROMECAFÉ). También empresas del sector privado tanto de exportación como de insumos agrícolas han demostrado interés en las actividades de la NAMA café.

Un enfoque del 2018 va a ser el trabajo con los productores, continuar con los Beneficios, pero sí poner mucha energía en el tema de inversión en tecnologías bajo en emisiones a nivel de Beneficio.

¿Cuántos empleados tienen?
El proyecto “NAMA Support Project – Low Carbon Coffee” cuenta con 5 técnicos trabajando en el tema y 4 personas en la parte administración. Además tenemos 2 practicantes que están apoyando. Y mi persona. Entonces somos 12 personas, de momento.

¿Hay un enlace para el NAMA Café? ¿Cuántas personas?
En alguna manera si, cada persona tiene su función especial y a veces tienen más o menos contacto con un tema específico. 

¿Cuál es su interés en participar en el NAMA Café?
Creo que hay dos niveles. Primero hay uno profesional como directora del proyecto, mi interés es lograr el objetivo del compromiso que tenemos con nuestros comitentes, con el BMUB, el Ministerio de Ambiente alemán y el “Department of Environment and Climate Change”, el Ministerio de Ambiente de Gran Bretaña, quienes esperan de nosotros que cumplamos el objetivo del proyecto. A nivel personal, en este ámbito, es tanto un interés mí como una pasión y tiene que ver con el desarrollo de soluciones en prácticas de producción e industria que al final contribuyan a un desarrollo sostenible.

¿Qué entiende por cambio climático? 
Yo creo que es un fenómeno muy discutido globalmente, pues están habiendo cambios visibles en el clima. Por ejemplo, mi abuela, que siempre ha cultivado cosas en su jardín. Me cuenta que antes llovía más en este época o dice cosas como “mira que temprano están brotando las flores, normalmente no están así hasta mayo”. Ella tiene, como persona que ha tenido contacto con el campo, una conexión muy fuerte. Tal vez es muy subjetiva. Pero eso es para mí es cambio climático en un nivel muy concreto. Una cosa que también dejo un impacto en mi mente fue una visita a Bolivia, al Chaco que una zona muy al sur. Allí estuve justo después de una tremenda época de sequía. Y había mucho ganado muerto por falta de pasto y de agua. Además por unas noches seguimos con temperaturas bajo cero, que la gente que vivía ahí nunca había tenido. Entonces con eso perdió gran parte del cultivo, debido a esas temperaturas tan bajas y por ende se perdió parte de las cosechas. Entonces son fenómenos que no estaban antes, pero que ahora están afectando a los humanos, a los animales y a la naturaleza. Y sí, la frecuencia de estos sucesos está cambiando.

¿Usted cree que sus acciones afectan el clima?
Sí definitivamente. Porque si hago el “Carbon Footprint” de mi vida, como medir por aproximación las emisiones generadas por mis actividades, sería positivo. El estilo de vida afecta el cambio climático. Ando en carro, hago viajes en el avión, estoy usando aparatos electrónicos que consumen energía. Y dichosamente en Costa Rica la energía es casi 100% renovable. Pero también consumo productos que en su producción generan gases de efecto invernadero. Estoy comiendo piña, ahora de postre. También, como carne, frijoles, arroz, tomo café. Todos son productos que no son carbonos neutrales. Entonces sí, mi conducta de vida está afectando o aportando al cambio climático.

¿Qué fuentes de gases de efecto invernadero conoce usted del sector café? 
De fuentes, las partes donde se generan, pues en la parte de cultivo se siembra con cierta frecuencia, y se aplican fertilizantes, que son una fuente importante. Otras fuentes se generan a partir de aguas residuales, cuando el agua adapta la carga orgánica por el proceso de lavado y despulpado, esta agua empieza a transformarse. Y entonces se generan gases también por falta de oxígeno. La tercera fuente importante sería por la parte de los residuos. Por ejemplo, cuando la broza se genera y se guarda por mucho tiempo, se produce metano. Finalmente, también en la parte de secado y de tueste de café por consumo de energía eléctrica o por quema de la cascarilla o leña.

¿Conoce la expresión huella de carbono?
Sí, lo conozco y es como el indicador de qué tantos gases de efecto invernadero (GEI) se han generado en ciertos procesos de producción o en una empresa.

¿Conoce a alguien que está afectado por el cambio climático?
Sí, muchísima gente y muchísimos animales también. En realidad son muchas personas que ven el efecto muy directamente, pues que está sufriendo de efectos climáticos extremos, como sequías o vientos muy fuertes. Por ejemplo, todos los habitantes de las zonas tropicales. Incluso el cambio climático afecta también a mi abuelita, que ya mencioné antes.

¿Su trabajo es vulnerable al cambio climático?
Sí, creo que sí. Porque si mi trabajo busca que la producción en el sector cafetalero de Costa Rica sea más sostenible en un mediano y largo plazo, este trabajo es altamente vulnerable al cambio climático. Los cambios de clima, las sequías, y los cambios de las temperaturas afectan mucho a la sostenibilidad del café. Y si se piensa en una escala más arriba, muchos de los proyectos de la GIZ en todo el mundo tienen posiblemente el reto del cambio climático. Porque el éxito o no de un proyecto en el largo plazo sí que es vulnerable al cambio climático. Tenemos un instrumento en la empresa que es la “Umwelt- und Klimaprüfung”, la “Evaluación del medio ambiente y el clima”, que es un análisis ambiental y toma en cuenta el cambio climático. Y allá, para cada proyecto se ve que tan fuertemente está afectado ese proyecto al cambio climático.

¿Piensa usted que es necesario hacer alguna acción preventiva ahora? ¿Cuáles?
Sí, definitivamente, pues cuando considero el proyecto, un análisis que se hizo fue cuáles son los posibles peligros en vista del cambio climático. Una manera, es informar a la gente de posibles efectos sin provocar pánico, pero sí informar de una manera bien analizada a los actores del proyecto. Creo que de cualquier manera, hay necesidad de investigación. Nuestro socio en el proyecto está investigando sobre tipos de café, suelos, información de clima. Y algunos actores del proyecto están buscando maneras de cambiar sus cultivos de café por cultivos más altos.

¿Conoce la estrategia de carbono neutralidad del gobierno costarricense en relación con el cambio climático? ¿Qué piensa de esta?
La estrategia inició creo que en el 2007 o el 2008. Y ha sido la pionera en el cambio climático en el mundo. Costa Rica fue el primer país que desarrolló o que impulsó este objetivo de ser carbono neutro en el año 2021. Eso es una visión muy alta y me parece que mucho de lo que ha hecho hasta ahora ha sido muy visto en el mundo. Costa Rica, de alguna manera, es el centro de atención, para ver como un país pequeño puede lograr este reto. Y es un reto alto porque depende mucho de las actividades que han iniciado el país en los últimos años, con sus bosques y la protección de la naturaleza. Creo que en el futuro, el reto va a estar en mantener dentro a todos los actores públicos y privados y también a la sociedad. El reto más grande es el tema de transporte, pero también de ser exitoso en aplicar la carbono neutralidad como un plus a productos y servicios de Costa Rica fuera de sus fronteras. 

¿Qué prácticas conoce de mitigación y adaptación con respecto al cambio climático en el sector café de Costa Rica?
En la parte de adaptación está definitivamente el uso de las aguas pluviales, y la parte de siembra bajo árboles, que a veces también es una medida de mitigación. También en el campo de la aplicación de nuevos tipos de café, que sean más resistentes a las sequías o al cambio del clima y más resistentes a las enfermedades como la roya, que es común en Centro América. Esas son algunas prácticas que yo conozco en la parte de adaptación al cambio climático. Y en la parte de mitigación sería la siembra bajo árboles, porque es una manera de captar carbono en el suelo. La otra parte de mitigación por supuesto es trabajar con una fertilización más apropiada. Además, ver que tal serían algunos productos orgánicos en el lugar de fertilizantes químicos. Entonces hay que complementar. También es importante ver la eficiencia energética, que puede implicar reemplazar equipo muy viejo que ocupa mucha energía por equipo nuevo, que en un mediano plazo también podría bajar los costos de producción. Entonces también es una pregunta de eficiencia. Esta eficiencia también se relaciona con el tema del agua, es necesario procesarla para reducir la carga orgánica. Y en cuanto al tema del tratamiento de desechos, el actual es realmente de lugar, solo se apila y allí se genera metano, que es un gas de efecto invernadero mucho más potente con un Potencial del Calentamiento Global (PCG) de 21.

¿Cómo contribuye su organización a proteger el medio ambiente y el clima? 
GIZ compensa partes de sus emisiones a través de sus proyectos. Está fortaleciendo un instrumento que se llama “Corporate Sustainability Handprint”, que es la huella de sostenibilidad corporativa, donde poco a poco se buscan que las centrales en Alemania, así como las agencias en el mundo trabajen en esta línea. Se monitorea el gasto de papel, de agua, los kilómetros recorridos con los carros del proyecto; la información se adquiere y se evalúa. También por la experiencia que tenemos dentro de nuestro cuerpo personal, se desarrollan medidas amigables con el medio ambiente para reducir el impacto negativo. Por ejemplo tenemos estándares para equipos informáticos de cierta calidad de energía para que al terminar su vida útil podamos enviarlos a organizaciones que puedan darles el tratamiento adecuado, como reciclaje.